Las ventajas de decir que no en tu trabajo
Las personas tenemos el mismo derecho a “decir si” que a “decir no”; sin embargo, a algunas personas les cuesta más “decir no”, ya que no es una práctica bien vista socialmente y sobre todo en el trabajo. Cuando somos pequeños a partir de los dos años nos sentimos libres y con el derecho a decir no, “decimos no” a todo aquello que no queremos, que no nos gusta, incluso decimos no porque sí, como el simple hecho de expresar nuestra personalidad.
Contaban que el chico jamás había articulado más de dos palabras seguidas. Todos en su familia y en la aldea pensaban que se trataba de alguna extraña enfermedad venida de occidente. Para su cura habían probado todo tipo de mejunjes, pócimas y brebajes. Encantadores de serpientes y domadores de fieras lo habían intentado incluso, pero siempre con el mismo resultado: el chico no hablaba.
Cuando hablo con responsables de equipos y les pregunto "¿cómo sabrías si tu equipo está maximizando todo su potencial?", algunos se quedan extrañados con la pregunta, otros en silencio; en ocasiones se sienten cuestionados en su capacidad de dirigir al equipo, y otros buscan justificaciones que les ayudan a explicar su modelo de gestión. Quizás los menos, son los que dicen honestamente que no lo saben.