Sentir, pensar y hacer de forma diferente - Desarrollamos organizaciones y personas

MandalaMi experiencia personal comienza la semana previa al ejercicio de visión, cuando Josecho nos inicia en la sesión haciendo hincapié en la importancia de la preparación de la misma, incluso más que en las de los otros fines de semana. Trato de estar tranquila, centrada, pensar todo lo que habíamos aprendido hasta ese momento, intento integrarlo, darle sentido, busco las conexiones, y por qué no, las inconexiones.

Se acerca el viernes, e intento hacerme consciente de lo que quiero, de mis sueños, mis metas, mi visión. El viernes termino la sesión muy cargada de energía, mucho más que cualquier otro viernes en el que llegas al final de la semana agotada. ¿Por qué será? ¿Habría conseguido realmente una buena preparación para “La Sesión de Visión”?

Seguramente sí, lo había conseguido, estaba preparada. El sábado nos acompañan además de Josecho, Mercedes y Belén. ¡Qué lujo de sesión! Desde el comienzo prometía. Empiezan a explicarnos en qué iba a consistir la sesión, y según voy integrando las pautas, empiezo a emocionarme, a ponerme nerviosa, estoy expectante. De primeras pienso que donde quiero estar dentro de tres años es donde estoy ahora mismo, que mi vida me gusta, me llena, me hace sentirme plena...Un segundo, dos, tres... No, no, no puedo quedarme donde estoy, quiero más, soy capaz de dar uno, dos, tres... pasos más hacia delante.

Me hago consciente de lo que he vivido desde que comencé a formarme como coach, y me doy cuenta que el coaching forma parte de mí de una manera tan intensa y profunda, que no puedo evitar pensar que tengo que ponerlo al servicio de los demás. Si yo estoy teniendo la suerte de crecer, de poder ver el mundo desde otros ángulos, de tener nuevas posibilidades y oportunidades, de sentirme como nunca antes ¿por qué no ofrecer esto a los demás?

Eso es, adelante, puedo, voy a por ello, voy a conseguirlo.

Me enfrento a una hoja en blanco. La vida de las personas no está escrita, fuera esa limitante y absurda idea, es mi oportunidad para escribir mi vida, mis sueños, mis anhelos, mis ideales, mis objetivos, mis fantasías, incluso mis utopías, ¿por qué no? Entonces me siento poderosa, soy la dueña de mi vida, ¡esto es increíble! Qué subidón, la adrenalina me recorre todo el cuerpo. Las emociones van y vienen. Quiero reír, llorar, gritar, quiero querer, abrazar, besar, saltar....

Definitivamente voy a por ello. Voy a disfrutármelo todo, cada día, cada paso, cada retroceso, cada tristeza y cada alegría, tanto si vienen muy mal dadas, como si vienen peor. No me quiero perder nada de este camino. Y lo quiero empezar hoy mismo. El 5 de octubre de 2013 quedará en mis pensamientos ¡para siempre! Gracias, gracias, gracias a todos por hacer esto posible, por acompañarme y seguirme tan de cerca, por creer en mí...

Madre mía, escribir esto ha sido volver a revivir todo otra vez, otro chute de energía para mi cuerpo. Y lo mejor de todo, es que ya llevo una semana en el camino...

¿Qué importancia le doy a este tipo de ejercicios dentro de un proceso de coaching?

Los distintos ejercicios que hemos hecho hasta ahora para buscar el objetivo me han parecido importantes, clarificadores, que te dan la oportunidad de mirarte por dentro; de decidir qué es lo que quieres... pero este ejercicio te da la oportunidad de vivirlo, de ponerle cara, ojos, pensamientos, sentimientos, lo vives, lo ves, te ves a tí, te lo crees intensamente. Y esto tiene una potencia movilizadora, que te impulsa a la acción.

Visionarte en unos años te da la oportunidad de tomar las riendas de la vida que quieres. En muchas ocasiones, por no decir muchísimas, las personas pasan/pasamos por la vida sin hacer ruido, de puntillas, nos calzamos los zapatos que nos dan, y tiramos para delante sin si quiera pensar, sin pararnos a ser conscientes de qué vida llevamos, de qué es importante para nosotros, de si estamos avanzando hacia donde queremos, y lo estamos haciendo cómo queremos, o nos estamos dejando llevar por la inercia, por el “esto es lo que hay”.

Cuando piensas, sientes y creas tu mandala, tienes la oportunidad, aunque sea por una vez, de ser consciente de qué vida es la que estás viviendo. Y desde esa consciencia puedes proponerte dar un giro, hacer cambios, olvidar la creencia del “esto es lo que hay” y decidir tomar las riendas de tu vida. Es un ejercicio muy completo porque además de proyectarte a tres años, traes a la consciencia los aprendizajes que necesitarás en tu camino, qué dificultades encontrarás y cómo las vas a resolver, qué, quién, dónde... te cargarás de la energía necesaria... de manera que ves las posibilidades reales de conseguir tu objetivo .

Después de la vivencia de la creación de mi mandala, soy una auténtica convencida y acérrima seguidora del ejercicio de Visión.

 

 

 

María González Herreras coach CORAOPS

 

Reflexión sobre la jornada de mandala y visión que realizamos durante el Curso Superior de Coaching Ejecutivo Profesional, escrita por María González Herrera coach CORAOPS y Responsable Área TIC en Fundación Balia. 

Comentarios (1)

  1. Susana Guerini

Felicitaciones por tan lindo proceso mandálico!! Y es que se nos ha dado el mandala para abrirnos un camino directo hacia nuestra propia sabiduría. El trabajo con mandalas siempre llega a nosotros para centrarnos, para integrar nuestras...

Felicitaciones por tan lindo proceso mandálico!! Y es que se nos ha dado el mandala para abrirnos un camino directo hacia nuestra propia sabiduría. El trabajo con mandalas siempre llega a nosotros para centrarnos, para integrar nuestras emociones, para ordenar la mente y poder conectar con lo Divino. Sigan adelante con tan abundante herramienta como es el trabajo con mandalas! Abrazos

Leer más
 
There are no comments posted here yet

Deja tus comentarios

Posting comment as a guest. Sign up or login to your account.
Archivos adjuntos (0 / 3)
Share Your Location