Sentir, pensar y hacer de forma diferente - Desarrollamos organizaciones y personas

emoción aprendizajeEl cambio de paradigma sobre el concepto de emoción positiva o negativa, por el de emoción capacitante, es fundamental para una mejora en el aprendizaje del ser humano y para el proceso de coaching.

Muchas veces se habla de las emociones en términos positivos y negativos. Las estanterías están llenas de libros con títulos del tipo: libérate de tus emociones negativas, emociones positivas como elementos de superación, lo tóxico que supone el vivir con emociones negativas, etc. Esta forma de categorizar a las emociones se empieza a describir como algo que no ayuda a definir dichas emociones. Pero, ¿por qué?

La explicación es la siguiente: cada vez es más común hablar de que el ser humano está capacitado para aprender. Su realidad, la que el ser humano interpreta, se basa en cómo este es capaz de adaptarse a diferentes situaciones. Tales situaciones dependen de tres subdominios que habitan en el ser humano, a los que llamamos lenguaje, emoción y cuerpo, y de la coherencia que existe entre los mismos. El ser humano, desde que nace, es enseñado a diferenciar entre lo bueno y lo malo, o dicho de otro modo, entre lo positivo y lo negativo.

El ser humano, como ser, siente la emoción en clave de dolor o de alegría. De ahí que la definición de emoción sea positiva (de alegría) o negativa (de dolor). Como hemos dicho, la emoción se conecta con el lenguaje, por lo que además influye en la manera de sentir, y lo más importante, en la manera de actuar. De esta forma, emoción, lenguaje y cuerpo armonizan y se fundamentan en esta coherencia.

Ahora bien, ¿por qué no se sigue con esta forma de interpretar las emociones, si parece que se ajusta a la realidad del ser humano?

Llegados a este punto, tenemos que volver a preguntarnos si la realidad del ser humano se puede enfocar de otra manera. Es decir, tenemos que preguntarnos si podemos hablar, sentir y actuar de otro modo. O lo que es lo mismo, si el ser humano habita en los tres subdominios. Si cambiando un subdominio, por ejemplo el de emoción,  se puede cambiar su realidad. La respuesta es afirmativa. En el caso en el que los tres subdominios estén en armonía y dando por hecho el que éstos habitan en el ser humano.

Si partimos de esta premisa, entonces, realidad y aprendizaje son también dos elementos a tener en consideración, ya que, tal y como hemos dicho al principio, el ser humano está capacitado para aprender, y de su aprendizaje depende el cómo ve su realidad. Por lo tanto, el ser humano es un ser que aprende y que percibe su realidad en base a tres subdominios (lenguaje, cuerpo y emoción).

Por otra parte, cualquiera de estos subdominios influye en los otros, al modificarlos condicionan al ser humano en la capacidad de aprendizaje y de percibir la realidad. Por lo que, si cambia el concepto de emoción (no como concepto sino como sentimiento), entonces cambia también la forma de conocimiento y de actuación, lo que a su vez provoca otro tipo de aprendizaje, y por ende, la realidad se reinterpreta de forma distinta a la que hasta ese momento se interpretaba: interpretando la emoción como positiva o negativa.

Hablar de emociones capacitantes es hablar de las emociones en otros términos distintos a los que hasta ahora estábamos acostumbrados.

Si realmente profundizamos en las emociones, se puede apreciar que todas son formas de aprendizaje. Por esa razón, se entiende que las emociones capacitan, o dan la capacidad al ser humano para aprender, o lo que es lo mismo, a desarrollarse. Sin embargo, el ser humano, de alguna forma, prefiere aprender de forma positiva, desde la alegría, negándose a vivir la emoción negativa: el dolor, algo a lo que estamos acostumbrados como forma “natural”. De ahí, la labor tan profunda que se debe de realizar para cambiar este paradigma.

Las emociones capacitantes en el proceso de coaching deben entenderse desde el respeto hacia el coachee. El aprendizaje, cuando lo busca el coachee, tiene que estar sometido tanto al ritmo como hasta el alcance que el coachee desea. Es él quien da el permiso para trabajar a ese ritmo. Y también es él quien decide hasta dónde quiere aprender.

Alfonso Alonso coach CORAOPS

 

 

Artículo de Alfonso Alonso Parga, coach CORAOPS

 

 

 

 

¿Quieres aprender a controlar las emociones de tus coachees durante tus sesiones de coaching?

Si, quiero

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